Área de Terapia Sexual
Un espacio confidencial y sin juicios para recuperar el bienestar en tu vida sexual.
Las dificultades sexuales son frecuentes y, sin embargo, muchas personas tardan años en consultarlas: por vergüenza, por pensar que «es lo que hay» o porque no saben a quién acudir. En nuestro centro de Montilla las abordamos desde una perspectiva cognitivo-conductual, porque en muchas de ellas influyen la ansiedad, la educación sexual recibida, los mitos, la evitación y la dinámica de la pareja.
En primer lugar descartamos un posible origen médico y, si es necesario, derivamos al especialista. Después realizamos un análisis funcional de la situación para determinar los factores implicados (personales, de pareja, de educación sexual o de ansiedad) y, a partir de ahí, diseñamos un programa de intervención personalizado encaminado a resolver las dificultades encontradas. La terapia sexual es una intervención psicológica que no incluye exploraciones ni ningún tipo de contacto físico.
Qué tratamos
Deseo sexual
Excitación y respuesta sexual
Orgasmo y eyaculación
Dolor y dificultades de penetración
Ansiedad de rendimiento
Mitos, dudas y educación sexual
Preguntas frecuentes
¿Tengo que venir con mi pareja?
No es necesario. Normalmente el trabajo es individual, y la pareja se incorpora en momentos concretos si se considera útil y la persona lo desea. Si no tienes pareja, el programa se adapta igual.
¿Qué se hace en una sesión? ¿Hay exploraciones?
No. Las sesiones son de evaluación e intervención psicológica: analizamos la situación, explicamos lo que está ocurriendo y diseñamos el programa de trabajo. Si algo hace pensar en una causa física, te recomendamos consultar con ginecología, urología o tu médico de cabecera.
¿Es necesario consultar antes con un médico?
No en todos los casos. Durante la valoración tenemos en cuenta los posibles factores implicados y, si hay indicios de una causa física o hace falta una valoración complementaria, te lo indicamos.
Hace meses que no tengo deseo. ¿Se puede tratar?
Sí. La falta de deseo suele tener varias causas a la vez: estrés, cansancio, estado de ánimo bajo, problemas de pareja, experiencias previas negativas o efectos de algún medicamento. Primero entendemos qué está influyendo en tu caso y después trabajamos de forma gradual, sin exigencias.