Área de Neuropsicología
Evaluamos qué está pasando en tu memoria, tu atención o tu forma de pensar, para orientarte hacia el diagnóstico y el tratamiento más adecuado.
Abordamos las alteraciones que pueden afectar al funcionamiento cognitivo, emocional y conductual de la persona, así como la valoración de sus capacidades y perfil cognitivo. Estas alteraciones pueden estar relacionadas con daño cerebral adquirido, deterioro cognitivo y envejecimiento, enfermedades neurológicas y neurodegenerativas o trastornos del neurodesarrollo, y afectar a funciones como la atención, memoria, percepción, orientación, lenguaje y funciones ejecutivas, relacionadas con la planificación, organización, flexibilidad y control de la conducta.
Partimos de una evaluación neuropsicológica propia o de informes previos de otros profesionales, con el objetivo de emitir un diagnóstico y trazar el tratamiento o entrenamiento más adecuado; la duración es siempre orientativa. Al terminar, hacemos una devolución de resultados con informe escrito. Adaptamos la intervención posterior al ritmo de cada paciente, nos apoyamos en materiales y recursos variados —programas informáticos, soportes visuales o manipulativos— y orientamos a la familia, coordinándonos con otros especialistas cuando resulta necesario.
Qué tratamos
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es recomendable consultar con un neuropsicólogo?
Cuando aparecen dificultades o cambios en la memoria, atención, lenguaje, orientación, conducta u otras funciones cognitivas, o ante situaciones que puedan afectar a su funcionamiento.
¿La Neuropsicología solo se ocupa de problemas de memoria?
No. También aborda alteraciones de la atención, percepción, orientación, lenguaje y funciones ejecutivas, así como aspectos emocionales y conductuales relacionados.
¿En qué consiste una evaluación neuropsicológica?
Permite conocer el perfil cognitivo de la persona, identificando las funciones afectadas y preservadas para orientar la actuación más adecuada.
¿Qué tipo de tratamiento o intervención puede realizarse?
Depende de las necesidades de cada persona y puede incluir rehabilitación, estimulación o compensación de funciones cognitivas, así como estrategias para favorecer la autonomía y el funcionamiento cotidiano.