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¿Dificultad para tragar tras un ictus o por Parkinson? Cómo ayuda el logopeda

13 de octubre de 2026 · Centro Averroes

¿Dificultad para tragar tras un ictus o por Parkinson? Cómo ayuda el logopeda

Después de un ictus, de un traumatismo craneoencefálico o en enfermedades como el Parkinson, la ELA, la esclerosis múltiple o las demencias, es frecuente que cueste tragar alimentos, líquidos o incluso la propia saliva. Es lo que llamamos disfagia neurogénica. Afecta a la nutrición, a la hidratación y a la salud respiratoria, y también a algo que solemos dar por hecho: disfrutar de comer en compañía.

A estas personas las atiende un equipo (neurología, rehabilitación, otorrinolaringología, enfermería y nutrición), y dentro de él el logopeda tiene un papel central. Nuestro objetivo es hacer que el gesto de tragar sea seguro, es decir, que el alimento no pase a la vía respiratoria, y eficaz, que la persona se alimente e hidrate bien.

Señales que conviene no pasar por alto

Ninguna confirma por sí sola una disfagia, pero si aparecen, merece la pena una valoración:

  • Tos o atragantamientos durante las comidas o justo después.
  • Voz «húmeda», como con gárgaras, después de tragar.
  • Restos de comida que se quedan en la boca, en las mejillas o en el paladar.
  • Babeo o dificultad para controlar la saliva.
  • Comidas que se alargan mucho por el esfuerzo, o evitar ciertos alimentos.
  • Dificultad para tragar las pastillas.
  • Pérdida de peso o signos de deshidratación sin otra explicación.
  • Infecciones respiratorias o neumonías que se repiten.

Cuando no hay tos

A veces el alimento pasa a la vía respiratoria sin provocar tos. Es lo que se conoce como aspiración silente, y es especialmente frecuente tras un ictus. Por eso, aunque no haya atragantamientos, las neumonías repetidas o la fiebre sin causa clara merecen una valoración.

Cómo lo valoramos

Para ajustar el tratamiento a cada persona necesitamos saber qué falla y en qué momento del trago.

En consulta revisamos la historia neurológica y exploramos la boca y la garganta: la sensibilidad, la movilidad y la fuerza de la lengua, los labios, la mandíbula y el velo del paladar. Después, si es seguro, hacemos pruebas con distintos volúmenes y texturas para ver cómo responde la persona a cada una.

Cuando eso no basta para conocer el mecanismo exacto o el riesgo de aspiración, lo valoramos con el médico para solicitar pruebas como la videofluoroscopia o la evaluación endoscópica de la deglución, que permiten ver el trago por dentro.

Cuándo acudir a urgencias

Algunas situaciones necesitan atención médica inmediata. Acude a urgencias o llama a emergencias si notas:

  • Un atragantamiento que impide respirar, hablar o toser.
  • Dificultad brusca para respirar o color azulado en los labios o la piel durante la comida.
  • Imposibilidad de tragar la propia saliva.
  • Fiebre repentina con tos, dificultad para respirar o somnolencia en las horas siguientes a una comida.

El tratamiento: más allá de los espesantes

Cada plan parte de lo que encontramos en la valoración y combina, según el caso:

  • Ejercicios de rehabilitación de la deglución para ganar fuerza, movilidad y coordinación en la lengua, los labios y la laringe, junto con estimulación sensorial. Siempre que es posible, buscamos recuperar la función y no solo compensarla.
  • Posturas y maniobras al tragar. Gestos concretos, como acercar la barbilla al pecho, que la persona aprende para proteger la vía respiratoria mientras come. Se usan solo los indicados tras la valoración, porque lo que ayuda a una persona puede no servir a otra.
  • Ajuste de la dieta: el tamaño de cada bocado, el ritmo y la textura de alimentos y líquidos, según los niveles internacionales IDDSI. No recomendamos espesantes de forma genérica: un líquido más espeso de lo necesario puede hacer que la persona beba menos y se deshidrate. Buscamos la textura que sea segura sin quitarle el placer de comer.
  • Formación a la familia y a quienes cuidan: cómo preparar los alimentos, qué postura adoptar, cómo dar la medicación cuando cuesta tragar pastillas y cómo cuidar la higiene de la boca, que reduce el riesgo de neumonía. Lo que se hace cada día en casa pesa tanto como lo que trabajamos en consulta.

Se puede volver a comer con seguridad

Con una valoración a tiempo y el tratamiento adecuado, muchas personas recuperan una alimentación segura y vuelven a disfrutar de la mesa. En el Centro Averroes valoramos la deglución y acompañamos a la persona y a su familia durante todo el proceso, en coordinación con su equipo médico. Si reconoces alguna de estas señales, puedes consultarnos.

Actualizado en octubre de 2026. Fuentes: guía de la European Stroke Organisation y la European Society for Swallowing Disorders sobre disfagia tras un ictus (Dziewas y cols., 2021); marco internacional de texturas IDDSI.

Este artículo tiene una finalidad divulgativa e informativa. No sustituye una valoración profesional individualizada — si te identificas con lo que cuenta, contacta con nosotros y lo vemos juntos.